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jueves, 28 de enero de 2010

Musiquita

¡Qué cosas tiene la vida!
¿Qué tiene el mundo? Cuando digo mundo, me refiero a la gente que habita este planeta. Algo les pasó. Son muy extraños los seres humanos. Han perdido la capacidad para apreciar las cosas bellas de la vida. Bueno, a lo mejor el extraño soy yo en este planeta y los que se parecen a mí, que por fortuna para este mundo, son minoría. Leí alguna vez que las bellas artes, que de por sí son inútiles, son mas bellas entre más inútiles son. He ahí la música. ¿Qué es la música? ¿Para qué sirve la música? ¿Sirve para algo cuando no es práctica o no tiene fines comerciales?. Para mí, entre más inútil más bella.

Hace unos días compartí un tiempo con una amiga a la cual quiero mucho. Sí, que a nadie le espante la palabra "quiero". Viene del verbo querer, hermano del verbo amar. Dice la Escritura: "En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia." Bueno, pues hubo oportunidad de ir juntos, y con otras amigas, a un aburrido curso de contadores. ¡Qué aburrido!
Bueno, pero ese día me preparé con uno de los mejores CD´s de música que tengo. Dios me ha dado la oportunidad de conseguir música muy especial y difícil de conseguir. El mejor CD de los mejores himnos cristianos de todos los tiempos en la voz del mejor cantante de todos los tiempos. Sí, el disco de Gospel por Elvis Presley. ¡Qué belleza! Lo mejor de lo mejor. Y dentro de ese disco viene mi himno favorito: Amazing Grace (Sublime Gracia). Cantado por miles de artistas, pero nunca como Elvis.
Bueno, pues para lucirme ante mi amiga lo puse en mi estereo. A mitad del himno ella empezó a platicar un chisme de oficina. ¡No lo puedo creer!. Opte por apagar mi estereo y nadie lo noto. ¡No es posible!. Cuando mi amiga terminó de contar su historia, y después de yo reclamar el que nadie peló mi música, ella con total soltura simplemente dijo: "Ya puedes poner tu musiquita". ¿Musiquita? Estuve a punto de bajarla de la poderosa Toyota. Sólo que soy un caballero, y las reglas de la caballería no me lo permiten. Lamento recordarles a los que andan a pie, a pata, a pincel, a patín, que el término "caballero" tiene el siguiente origen etimológico: "uno que anda a caballo". Bueno, yo no ando en caballo, pero ando en la poderosa Toyota. Pal caso es lo mismo. Bueno, pues me trague el menosprecio, el diminutivo para la música, la canción y el cantante, que yo considero: ¡Gigante!, ¡Genial!, ¡Sorprendente!, ¡Fabuloso!, ¡Maravilloso!, ¡Sublime!. En ese momento todo eso fue reducido a "musiquita" (¡Auxilio, Banda Magüey!).

He perdonado a mi amiga, porque los verdaderos amigos todo perdonan. Pero he tomado una decisión muy firme. Mi música, la que yo considero buena música, sólo la escucharé yo solo de aquí en adelante. Seré egoista. A partir de hoy prometo traer en la poderosa Toyota un CD de música de banda para cuando venga acompañado. Entonces recibiré este elogio: "¡Que buena música traes!." ¡Gracias, Banda Magüey!.





sábado, 19 de diciembre de 2009

La década de los 60´s. Llegué tarde.

Siempre me ha perseguido la idea y el sentimiento de haber llegado tarde en la vida. Esto ha sido una constante desde muy pequeño. No pienso relatarles toda mi vida, pues sería muy aburrido y Uds. que culpa tienen. Sin embargo, me basta con decirles que nací a la mitad de los fabulosos sesentas. El año de 1965 vió llegar a este mundo a su servilleta. Esa década memorable en muchos aspectos. Tantos acontecimientos. Tan buena música. Tan buenos escritores y publicaciones. Tantas proezas.En fín, cosas de las cuales me he enterado por la televisión (cuando tenía, hace más de dos años que renuncie a ella, haciéndole un favor a mi espíritu y mi intelecto), por las revistas y por los libros. Sí, en mis clases de historia. Porque resulta que cuando todo eso aconteció yo era un infante, y por lo tanto ni me enteré. En lo deportivo, resulta que en mi país se celebraron por primera y única vez los Juegos Olímpicos (1968), el Mundial de Futbol (1970). Digo, ¿no pudieron esperárse? o más bien, ¿esperárme? Qué frustrante, yo sólo tenía 3 y 5 años respectivamente. ¿De que me acuerdo? De nada. Sólo, y como en sueños, recuerdo que en mi casa se reunieron casi todos mis vecinos para ver un juego de futbol de México, uno importante, que terminamos perdiendo. Sólo recuerdo un pleito, donde Nacho Calderón, el portero de la selección, le dió un cabezazo a alguien y le abrió la ceja. ¡Jalisco (en este caso México) nunca pierde, y cuando pierde arrebata! El llorar de algunos de mis vecinos, el enojo de otros, los recordatorios familiares al árbitro (¿Alguién quiere ser árbitro?). Mucho tiempo después supe que fué Italia quien nos eliminó en ese partido ganándonos 4-1. Fué la década donde Pelé brilló enormemente, como lo que fué, un gran deportista, tal vez el mejor futbolista de todos los tiempos (al menos para mí). Pues nada, que me pasó de noche. Y quién no sabe que fue también la década donde los Four Seasons (4 chicos de Nueva Jersey) dejaron de brillar y comenzaron a hacerlo los Beatles (4 chicos de Liverpool), que en 1969 el hombre llegó a la Luna, que Fidel y el Ché se consolidaron en Cuba, que el Gabo terminó y publicó "Cien años de soledad" etc. También la década de eventos trágicos, como la matanza de estudiantes en La Noche de Tlatelolco o la muerte del Ché Guevara en Bolivia.

Hoy día añoro esos años. Me gusta la música de ese tiempo, las historias de esa época, la literatura de aquel tiempo. Es mi década, pero desafortunadamente llegue tarde.